¿Cómo será la izquierda opositora? | Columna en La Segunda

El fallo del caso del exoficial Claudio Crespo adelantó una discusión interna que la izquierda deberá enfrentar inevitablemente: una reflexión sobre sí misma y el rol que jugarán como oposición. El quiebre del PS con el gobierno a dos meses de su término es el primer hito de una larga reflexión que se les viene por delante.

La izquierda necesita de tiempo para procesar una seguidilla de derrotas que hoy la tienen por el suelo. Sin mediar una revisión honesta sobre sus propios planteamientos, lo más probable es que continúen en su derrotero de los últimos años: lleno de contradicciones, señales confusas y tensiones internas.

Existen dudas razonables acerca del modo en que la izquierda será oposición. Una tesis es la que el Presidente Boric deja entrever en su entrevista en El País, según la cual el ejercicio del poder y la habitación de los cargos estatales le habrían dado maduración. Dijo ahí que «las frases categóricas e hiperbólicas no se llevan bien con la realidad», criticando así sus propias actuaciones al decir —entre muchos otros ejemplos— que Chile sería, además de la cuna, la tumba del neoliberalismo.

La segunda tesis es que la izquierda volverá a parecerse a la oposición que fue durante Sebastián Piñera 2. No por cálculo estratégico, sino por frustración acumulada. Las derrotas frente a adversarios impensados y, sobre todo, el peso de las renuncias que tuvieron que hacer probablemente los vuelque a la implacabilidad. El gobierno que prometía sepultar el neoliberalismo terminó consolidando la Constitución que quería eliminar, fortaleciendo las AFP, salvando las isapres y necesitando a las policías que querían refundar. Estas renuncias son de tal magnitud en su proyecto originario que cuesta imaginar que no volverán —al estilo Bachelet 2— para construir en cuatro años más lo que hoy «la realidad» les impidió hacer.

Basta observar al PC para ver que este planteamiento no es descabellado. Semana tras semana se normaliza el llamado a la movilización social y a la presión desde la calle para defender los retrocesos que, según ellos, irremediablemente Kast impulsará en derechos sociales. La reivindicación sin complejos de la revolución cubana y del régimen chavista en La Fiesta de los Abrazos es una afirmación identitaria, desde la que construirán su rol como el partido más importante de la izquierda.

La elección de 2025 es la derrota política y cultural más grande de la izquierda desde el retorno a la democracia. Y perdieron con un discurso que en materia migratoria, de seguridad y de economía distó mucho de la épica con la que Boric arribó al poder. ¿Qué harán ahora? ¿Volverán a sus tesis originales más refundacionales, que hoy no admiten mayor paciencia social? ¿O asumirán un relato más moderado, con el cual fueron ampliamente derrotados por Kast? Preguntas para el segundo tiempo del periodo estival.

Cristián Stewart, director ejecutivo en ideaPaís.