Lo verdaderamente irrenunciable | Carta al director en El Mercurio
Señor Director:
No hay fiesta religiosa más importante para los cristianos que Semana Santa. Allí conmemoramos el hito fundamental del cristianismo, pues toda nuestra fe descansa en la crucifixión y resurrección de Jesucristo. El apóstol Pablo lo señalaba en Corintios: “Y si Cristo no resucitó, vana es entonces nuestra predicación, vana es también vuestra fe”.
El debate sobre la irrenunciabilidad del Viernes Santo –consagrado como derecho adquirido– no puede desatender la centralidad de este hito no solo en la identidad y modo de vivir del 70% de chilenos que se autodefine como cristiano, sino también en la construcción de nuestra civilización como la conocemos hoy. Las ganancias comerciales –legítimas e importantes para cualquier país– no pueden reemplazar este espacio de recogimiento, reflexión y reunión familiar.
En una sociedad con vínculos debilitados, en medio de la pandemia de la soledad y la atomización, más bien valdría proteger los pocos espacios del año donde las familias se encuentran, no en torno al consumo, sino en torno a los valores que constituyen nuestra identidad.
Kevin Canales, director de formación en IdeaPaís.
José Manuel Cuadro, coordinador editorial en IdeaPaís